El gran desafío de la participación infantil radica principalmente en el desconocimiento que tienen los niños del entorno que les rodea, en especial, de la organización política y social del país o región en la que viven.
Por tanto, en una primera fase, es fundamental dar a conocer al alumnado, en el contexto educativo, los órganos de gobierno de la sociedad en la que viven y las posibilidades que existen para que sus propuestas lleguen hasta ellos y sean tenidas en cuenta.
En esta tarea es fundamental la participación de los adultos, ya que concertar una entrevista con el alcalde o concejal de la localidad de residencia debe hacerse a través de sus padres o tutores legales.
En los tiempos actuales, los medios electrónicos y digitales juegan un papel decisivo para contactar con los gobernantes, lo que sucede es que el acceso a las redes sociales por parte de los alumnos está restringido a ciertas edades, por lo que, de nuevo, las propuestas de la población infantil debe canalizarse a través de un adulto.
También es importante el papel del centro educativo, ya que los alumnos que acuden a él pueden formalizar propuestas conjuntas que afecten a su barrio o colectividad.
Sin duda, la participación infantil debería figurar en el programa de los partidos políticos.
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